El diputado nacional y ex ministro kirchnerista de Planificación Federal Julio De Vido fue procesado el lunes por supuestas irregularidades en los subsidios a las empresas de colectivos y recibió un embargo de 1.000 millones de pesos.

Así lo informaron el lunes fuentes judiciales y añadieron que el juez federal Claudio Bonadio también procesó a los ex secretarios de Transporte, Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi, y a los ex titulares de la Comisión Nacional de Regulación de Transportes (CNRT) Alejandro Ramos, Roque Guillermo Lapadula, Pedro Ochoa Romero y Antonio Sícaro.

Para ellos, el magistrado también mandó a trabar distintos embargos, de hasta 900 millones de pesos.

La maniobra, según el fallo, incurrió en los supuestos delitos de “defraudación contra la administración pública†y “administración fraudulentaâ€.

Y “ocasionó perjuicio a las arcas del Estado Nacional de aproximadamente seiscientos nueve millones trescientos veintiséis mil ciento ochenta y seis pesos, con veinticinco centavos ($ 609.326.186,25)â€.

“Durante el período comprendido entre julio de 2003 y marzo de 2014, abusando de las facultades inherentes a los cargos que ocupaban, los nombrados participaron en una maniobra ilegal a través de la cual se entregaron sistemáticamente, a empresas de transporte público automotor de pasajeros, subsidios superiores a los que correspondíanâ€, consignó.

Los procesados “pusieron en funcionamiento y sostuvieron en el tiempo, un sistema destinado a permitir la maniobra, encubrirla, disimular su ilegalidad e intentar lograr la impunidad de los involucradosâ€.

Bonadio estableció que “este sistema posibilitaba que se calcularan los subsidios en base a kilometrajes superiores a los efectivamente recorridos por los colectivos y, consecuentemente, se terminaran entregando subsidios superiores a los correspondientesâ€.

El juez dictaminó que “la maniobra ilegal pudo sostenerse hasta que se instalaron GPS en los colectivos, en el año 2014â€.

En esta causa se investigan los subsidios que los gobiernos de los ex presidentes Néstor Kirchner y Cristina Fernández entregaron a las empresas de transporte automotor para ayudarlas a afrontar los costos de combustible, a cambio de que no subieran el precio de los pasajes.

El mecanismo se ponía en marcha con una mera declaración jurada a la Secretaría de Transporte por parte de las empresas, que cuantificaba cuántos kilómetros recorría cada colectivo y el número de pasajeros, y la CNRT tenía que controlar si esos datos eran veraces o no.

Cuando declaró en indagatoria, el 23 de junio pasado, De Vido negó haber tenido “competencia†en el otorgamiento de los subsidios y aseguró que eso correspondía a la Secretaría de Transportes y a la CNRT.

De todos modos, el ex funcionario negó que haya habido ilícitos en la entrega de aquellos beneficios monetarios a las compañías de transporte, al asegurar que “los responsables†de la Secretaría y la CNRT “ya se han presentado (en el juzgado) y han demostrado la regularidad de su actuaciónâ€.

Aseguró además que “el sistema†de “determinación y otorgamiento†de subsidios a colectiveros “fue creado con anterioridad†a su llegada al Ministerio de Planificación e Infraestructura en 2003 y afirmó que “sigue durante la actual gestión del Ministro de Transporte (Guillermo) Dietrichâ€.