>Rosario Central anunció el pase del año. El campeón del mundo con la Selección, de 37 años, regresará a “su casaâ€, tal como lo presentó el video que publicó el Canalla en sus redes sociales, y es que literalmente Central es su hogar futbolÃstico. A pesar de haber jugado solamente dos años (2005 a 2007), con 39 partidos y 6 goles, Di MarÃa nunca olvidó sus raÃces y volverá a Rosario dos décadas después de su debut. Antes de su camino al estrellato, el extremo que brilló en Benfica, Real Madrid, Manchester United, PSG y Juventus tuvo que hacer sacrificios para cumplir sus sueños. En El problema era que la familia Di MarÃa no contaba con un auto para trasladarse al centro de entrenamientos del Canalla, que se encontraba a 9 kilómetros de su vivienda. “¿Cómo lo vamos a llevar hasta allá?“, era la pregunta que generaba inquietud. La madre lo calmó: “¡No, no, no! No te preocupes, yo lo llevo. ¡No es ningún problema!â€. En ese momento nació la historia de Graciela, una bicicleta amarilla y oxidada con la que su madre lo llevaba todos los dÃas a las prácticas. “TenÃa un canastito adelante y espacio para llevar uno más atrás, pero habÃa un problema, porque mi hermanita también tenÃa que venir con nosotros. Entonces mi papá con una sierra le cortó un cuadrillo de cada lado del canastito, que es donde se sentaba mi hermanaâ€, recordó Angelito. Y continuó: “Asà que imaginen esto: una mujer andando en bicicleta por todo Rosario, con un pibe atrás y una nenita adelante, más un bolso deportivo, con mis botines y algo de comer, en el canasto de adelante. En subida. En bajada. Pasando por los barrios más difÃciles. Bajo la lluvia. En el frÃo. De noche. No importaba. Mi mamá sólo seguÃa pedaleando. Graciela nos llevaba donde tuviéramos que ir >El héroe de Qatar 2022 también profundizó sobre sus primeros dÃas en el club rosarino: “La verdad es que mi época en Central no fue fácil. De hecho, creo que si no fuera por mi mamá, habrÃa dejado el fútbol. No una vez, sino dos. Cuando tenÃa 15 y todavÃa no habÃa crecido, tenÃa un técnico que estaba bastante loco. Le gustaban los jugadores muy fÃsicos y agresivos, y ese no era demasiado mi estilo, viste. Un dÃa, no salté en un córner y al terminar el entrenamiento, nos juntó a todos y ahÃ, se dio vuelta y me miró.’Sos un cagón, sos un desastre. Nunca vas a llegar a nada. Vas a ser un fracaso’, dijo >Más adelante, Ãngel contó que se sintió humillado por las palabras de aquel entrenador y, llorando en su cuarto, pensó en abandonar el fútbol. Pero su madre lo animó a que siguiera, jurándole que iba a conseguir lo que se propusiera. A sus 16 años, antes de ser promovido a Primera División, su padre puso sobre la mesa una serie de situaciones acerca del futuro que resonaron en la cabeza del jugador: “Tenés tres opciones: Podés trabajar conmigo. Podés terminar la escuela. O podés probar otro año más con el fútbol. Pero si no funciona, vas a tener que venir a trabajar conmigo >“Desde ese dÃa empezó mi vida deportiva. Pero en verdad, la lucha habÃa empezado mucho antes. Empezó con mi mamá pegándome los botines para poder seguir usándolos, y pedaleando con Graciela bajo la lluvia. Incluso cuando debuté profesionalmente en la Argentina, todavÃa era una lucha. Creo que la gente que no es de Sudamérica no puede terminar de entender cómo es. Hace faltar vivir ciertas experiencias para creerlas